
Biodanza es un sistema de integración humana, que reestablece la vinculación entre las personas y la Naturaleza, autorregula y renueva el organismo, hace consciente lo inconsciente para sanar nuestro niño interior, armoniza los instintos, las emociones y los sentimientos con el estilo de vida, para conservar la vitalidad y evolucionar a través de la integración de los potenciales genéticos, del encuentro con uno mismo y con los demás, mediante el movimiento, la música, el canto y consignas precisas, adaptadas al nivel y tipología de cada grupo y desarrolla seis grandes líneas de vivencia:Vitalidad, Creatividad, Afectividad, Sexualidad, Trascendencia y Conciencia, que nos permiten conectar con nuestra identidad.
El nuevo sistema de Biodanza creado por Javier de la Sen, aporta:
Veamos ahora las novedades que aporta a las cinco líneas de vivencia.
Asociada a los vínculos profundos de conexión con la vida, a la sensibilidad por ella, el nuevo sistema amplia en número las categorías del movimiento, permitiendo una mayor conexión neural entre cuerpo y mente: ritmo, coordinación, potencia, sensibilidad, expresividad, sinergismo, elasticidad, etc., enriqueciendo el movimiento humano y permitiendo disponer de la sensibilidad y la fuerza suficientes para afrontar las vicisitudes y las motivaciones existenciales.
Somos lo que somos en movimiento
Amplia los ejercicios dirigidos al desarrollo de los instintos, necesarios para la conservación de las plenas facultades mentales y emocionales, prevenir enfermedades, conseguir la adaptación al medio en que vivimos en óptimas condiciones, y facilitar el rescate del niño interior que llevamos dentro.
Sostenemos que no hay posibilidad de evolución y trascendencia cuando se traicionan las fuerzas que conservan y nutren la Vida (instintos y emociones) y se niegan partes de la totalidad del ser humano como vehículo de evolución. De manera que la propuesta es hacerse cargo de toda la Vida que llevamos dentro, expresarla, integrarla y así crecer espiritualmente. Sólo cuando hemos integrado un escalón podemos ascender al siguiente sin riesgo de recaída o retroceso.
A través de está línea desarrollamos la capacidad de transformar la propia Vida, que se expresa como impulso innato de innovación, mediante la vivencia que contribuye a la conexión con la propia identidad, para convertirnos en artistas de nosotros mismos, integrando lo que pensamos, con lo que sentimos y con lo que hacemos.
Reafirmando este aspecto, el nuevo sistema desarrolla de modo secuencial la creatividad en cuatro etapas: Expresión Primal, Integración Yin – Yang, Comunicación Expresiva y Elaboración Creativa que desembocan en la expresión coreográfica, poética, pictórica, plástica y lírica, expresiones de una identidad sujeta a los dictados del alma y no de los patrones culturales.
Nuestra civilización de un modo no declarado reprime la función natural de la creatividad, por ese motivo los ejercicios de Biodanza permiten la expresión de los impulsos naturales creativos, como una extensión del proceso de vivir y de autorrealizarnos.
Los ejercicios de esta línea van encaminados a permitir la expresión del erotismo, un buen equilibrio psicológico y orgánico, asociado a sensaciones afectivas de entrega y comunicación, que fomentan la sensualidad.
Con ello, se mejora la autoestima, el deseo, la sensibilidad, la integración personal y la valoración del instinto sexual como fuente de plenitud y bienestar, permitiendo que desaparezca el exceso de autocontrol, la ansiedad y el estrés; se pierda el miedo al contacto, transformando los encuentros en actitudes sinceras, respetuosas y naturales.
Vivimos en una sociedad caracterizada por relaciones de insensibilidad, violencia, frialdad, rigidez, con dificultad para entregarse y comprometerse, para ponerse en el lugar de los demás, incapaz de escuchar sus propias necesidades y la de los otros.
Una sociedad donde las personas se muestran cada vez más distantes las unas de las otras, lo que aumenta la soledad, los trastornos afectivos y el nivel de violencia.
Los ejercicios de esta línea permiten desarrollar sentimientos de fraternidad, solidaridad, calidez, vinculación, cariño hacia si mismo y los demás, aceptando y valorando a las personas por lo que son y no por lo que hacen, sin necesidad de demostrar nada a cambio, de manera que contribuye a reforzar la autoestima, la confianza y la seguridad, todo lo cual constituye un revulsivo para afianzar la propia identidad.
En este sentido, el nuevo sistema incorpora la “iluminación” del encuentro humano, generando sentimientos de vínculo con todos los seres que hacen posible el mismo, desarrollando de un modo natural sentimientos de gratitud a todos ellos.
El nuevo sistema a porta la novedad de alcanzar la trascendencia mediante la integración de la dualidad, luces y sombras, haciendo participe al alumno en el proceso de una sesión a otra, de una manera consciente y vivencial.
El fin es alcanzar un ser humano íntegro y trascendente, capaz de ver con inteligencia y discernimiento cualquier fenómeno como una oportunidad para su evolución, a fin de vivir en armonía con todo lo que sucede a su alrededor.
Esta línea contribuye a desarrollar un mayor discernimiento acerca de la realidad, y el sentido que guardan las cosas, percibir las situaciones cotidianas como algo necesario para la evolución, desarrollar la intuición, sentir la vida desde el Ser verdadero que llevamos dentro.
Engloba a las cinco líneas anteriores, dado que el origen de la Vida surge de la procpia conciencia de la misma por manifestarse y ser Vida. Se expresa también cuando los alumnos toman conciencia de su Vida al hacer consciente lo inconsciente, mediante el trabajo: con las categiorías de movimiento, la polaridad en la línea de la trascendencia, las sombras y las máscaras y la aplicación del proceso de la presencia en cada sesión, que tiene que ver con los mensajes que aportan cualquier emociñon generada por una circunstancia, una persona o cualquier ejercicio que se da en Biodanza, mediante una metodología precisa que le permite sanar su niño interior.